Colón no estaba taaan equivocado...

esto se parece mucho a la India.


Con certeza puedo afirmar que este niño no esta en edad de pishar en la calle y mucho menos ser ayudado por su madre.
Ahora que reflexiono, cuando mis amigos pishaban las paredes de los edificios no estaban tan desubicados... tenían 17 recién cumplidos.

Que feo es estar en Mar del Plata ...

Esta tarde en la radio plantearon lo siguiente:

Si la vida fuese un viaje a Mar del Plata, en qué kilómetro te encontrarías?

Yo, sin ningún lugar a dudas, estaría comiendo medialunas en Atalaya®

Manual del regateo: Tecnica del pugilista

Los números nunca fueron mi fuerte. En casa de herrero, cuchillo de palo reza el dicho.
Sin embargo, varios meses en China regateando desde el precio del petróleo hasta la cuota universitaria, sendos viajes a centroamérica peleando el precio de las tasas aduaneras y ahora India me otorgan una vasta experiencia en el arte de la cinchada económica. Digamos que uno empieza a aprender cuanto tirar de la soga sin caer en el lodo.

Humildemente, he probado de todo: la técnica del prepotente, el cara de mosquito muerto, el homeless y hasta la mentira de ser miembro del ejercito de salvación. La lista puede engrosarse infinitamente dependiendo de la creatividad del comprador.

Según un estudio realizado por la UdlC (Universidad de la Calle), la mas eficiente de todas las estrategias existentes resulto ser la Técnica del Pugilista. Casi en un 70% de los casos utilizados, el comprador termino siendo el vencedor o en realidad, sin mentirnos, menos vencido.

Acá vale hacer una salvedad. El boxeador en cuestión no debe ser un Mike Tyson, un salvaje. Mas bien debe ser conservador pero dispuesto al movimiento rápido. Debe hablar lo justo y necesario sin llegar a ser tomado por callado.

Este milenario arte tiene, a mi entender, dos puntos fundamentales:
  1. El producto en cuestión no es el último orejón del tarro y definitivamente, sí lo encontraremos en otros sitios. Jamás será el último que veamos.
  2. Nunca el producto es más importante que el precio.
Si tenemos en claro estos dos pilares podemos ser casi invencibles. No obstante, como decía el gran Oscar Natalio "Ringo" Bonavena "cuando te subís al ring te sacan hasta el banquito, pibe" y por más doctorados en Harvard y estudios que nos amparen, nadie tiene la vaca atada en el regateo.

Demos inicio. Es de gran importancia encontrarse solo, nariz con nariz con nuestro oponente. La inferioridad numérica generalmente, salvo contados casos como las orgías, suele ser negativa. La multiplicidad de voces y la democracia aquí no juegan un papel preponderante. Como una cuasi - monarquía solo dos voces deben ser oídas: la del rey del local y la nuestra.

Subimos al ring y siempre con la guardia bien alta. En este juego en el que somos juez y parte, hacemos sonar la campana. How much? que vale? duo shao qian? diferentes sonidos en distintos países tendrán como resultado el mismo efecto. Let the game begin.

Comienza la pelea y es aquí cuando debemos medir con precisión a nuestro adversario. Nunca debe sentir que tiene las riendas, debemos nosotros tomar el toro por las astas. El dará su primer golpe: duro y a la marchanta (generalmente 3 veces más duro que lo normal). Siempre empoman a algún perejil. Con este golpe inicial, el esperara una respuesta pero, cuidado, que la situación no los supere.
Sigan midiéndolo y con la palabra justa pídanle uds. un segundo golpe. Este paso es de vital importancia. No golpeen. Ante la insistencia del contrincante, quien tiende a bajar la guardia, no respondan. Llevándolo al campo de las cartas, denle el envido y el truco. El segundo golpe contrario será esta vez, mucho mas preciso pero no certero. A este ultimo habrá que prestarle mucha atención porque será el quien nos otorgue la valiosa información que necesitamos.

El tipo quien ya se encuentra cansado y desmoralizado por la seguidilla de golpes desperdiciados, comienza a bajar lentamente la guardia. Es ahí cuando ponemos toda la carne al asador. Es ahí cuando lo tenemos contra las cuerdas.

Con paso de plomo, golpeamos. Si nuestro firme, fulminante y definitivo golpe obtuvo como represalia un: "It's a deal", "Trato" o "Xing" tan firme, tan fulminante y tan definitivo, corran. Escóndanse bien y busquen nuevos horizontes. Nosotros no queremos ganar por puntos, queremos Knoquearlos al primer round. No sientan vergüenza por perder una batalla. Que la conciencia no los carcoma. Recuerden, son ellos o nosotros.

A diferencia del verdadero boxeo, en este semi deporte amenazar con abandonar la lucha y buscar nuevos retadores no nos hará quedar como gallinas. Por el contrario, puede tener resultados psicológicos inesperados. Simule dejar el ring para buscar el cinturón de campeón en otro lado. Si nuestro paso lento y pausado es detenido por un: "come back, my friend", "vuelva, señor" o "lai lai", dense por satisfechos...

Como diría Osvaldo Principi - MADURA EL KNOCK OUT! -

¿Desidia, descuido o confianza?

El sábado fui a una fiesta a la que concurre gente de la “bien”. Todo transcurría en perfecta armonía. Solo un pequeño incidente en el que un pelotudo grandote o un gran pelotudo pulverizo sobre la llama un adminículo con gas que hace ruido. Uno de esos artefactos que usan los mexicanos en los estadios de fútbol. Muy molesto por cierto. Muy. Aun así el normal desarrollo de la fiesta no corría peligro.

Sin embargo, algo tenía que ocurrir. Ese algo ocurrió y me ocurrió a mí.

A esa hora en que se comienzan a distinguir los invitados que no querían ser invitados de los invitados que tienen que quedarse hasta el final aunque no lo quieran. Ahí sucedió todo, a la luz de los anillitos Made in China que tanto divierte a algún tipo de persona (no tengo muy claro a cual). Apoye mi celular sobre la mesa y lo deje descansando mientras alguien que no era yo le sacaba viruta al piso. Hete aquí que mi eslabón con el mundo exterior desapareció. Literalmente fue chupado. Hurtado, para la gente con la idea fija.

Algún inescrupuloso, atorrante, hijo de puta había cortado mi cordón umbilical. Me sentía ultrajado pero eso no iba a quedar así. Me la van a pagar, dije y me fui con pie de plomo a buscar al Métre. Que personajes más simpáticos los métres. Dicen que es un vocablo francés, yo creo que es un “me traes…” afrancesado. En fin, necesitaba no quedarme de brazos cruzados y relatarle el episodio aunque obviamente no iba a servir de mucho. Ni en el más dulce de mis sueños encuentro algo preciado que extravíe en “La Caja de los Objetos Perdidos”. Ni lo voy a hallar cada vez que pierda algo. Casi como la olla al otro lado del arco iris. Pero bueno, igual hay que ir con la frente alta y preguntar. Es una forma de sacarle el respirador al mal trago. Las luces se prendieron y la fiesta termino junto con la esperanza de encontrar lo que para ese momento ya era el Santo Grial.

Ofuscadísimo, le conté la experiencia a mi papá y seguido de un: “que lástima” llegó -en forma de estrellita Ninja- la siguiente máxima universal: “Dejar el celular sobre la mesa es desidia”. Para ese momento no sabía que quería decir pero sabía que no era nada bueno. Seguido de esa verdad absoluta me golpeó por lo bajo asegurando que nadie (léase ningún boludo) deja el celular sobre la mesa. Me alejé entre confundido y enojado. Minutos mas tarde descubriría que desidia es “f. negligencia, falta de cuidado y de interés”.

Que dilema. Creía haber actuado de manera correcta, al menos habitual. De no ser así, descongélenme. ¿De que me perdí? ¿Dónde estaba mientras el mundo comenzaba a alimentarse de objetos ajenos?

Definitivamente algo anda mal. Ese algo esta alterando el sistema y esta cambiando el futuro.

Digamos si a los viejos tomando mate en sillas plegables de playa frente a la puerta de la casa. Si a las Reebok Pump ® paseándose por la calle. Sí a fumar un cigarrillo con las ventanas del auto bajas. Saquémosle la roja a los Rotweillers. Digámosle no a los Dogos asesinos. Sí a los Labradores, salchichas y Bulldogs.

Démosle otra chance a los despistados, distraídos y cabecitas de novias. Terminemos con esta desidia por la vida y por lo ajeno.



Este texto esta dedicado a la bendita memoria del atrevido y sinvergüenza que me hizo reflexionar… que le sirva para llamar al SAME!

Yo estuve en Woodstock 1930!

El porro no mata, lo que mata es la humedad. Sino pregúntenle a mi abuela...

Para seguir reflexionando...

Esta es mi historia, la tuya o la de aquel.

Es la historia de cualquier joven repleto de sueños, ilusiones y cargado de esperanzas.

Suena excitante pero un mundo de frustraciones se esconde detrás de estos conceptos.

La juventud nunca es lo eterna que parece ser. Los sueños no están tan cerca como creemos, incluso son mas abstractos que los que soñamos dormidos. Las ilusiones jamás dejan de ser simples oasis en el desierto. Y la esperanza....ay, la esperanza no es mas que el último recuerdo que nos queda de algo que nunca fue y nunca será. Es la resignación vestida de blanco.

¿En que momento el luchar cada uno por darle forma a su vida se convirtió en rebeldía?

¿Desde cuando el mimetizarse con la gente es la manera más fácil de alcanzar un grado mínimo de felicidad o tranquilidad?

¿Por qué cada persona que rompe el molde e intenta cumplir con sus anhelados sueños es considerado un loco?

¿Por qué sus locuras son pagadas con el encierro?

Justamente la pérdida de la libertad es la causante de la frustración de sus sueños. Puede parecer confuso, de hecho así lo es. Deberían encerrarnos a quienes no somos considerados locos, total... ¿de qué puede servirle la libertad a un esclavo de la sociedad?

Diario de Viaje - Mongolia

Aqui el mail que envie con mi diario de viaje de la visita al interior de Mongolia (2005 )

Les escribo nuevamente desde Ulaan Baatar, capital de Mongolia. Tuve que adelantar la vuelta porque si bien el invierno todavía no llego la temperatura en las montanas ya llegaba a los 3 grados y no tenia ropa de abrigo para sobrevivir ese frió.

Este país es toda una aventura, con todo por descubrir, pero carece de todas las facilidades que a un turista se le puedan brindar. No hay vías férreas, ni rutas, por lo que no existe el tren (solo dos tramos en todo el país) y no hay servicio de micros. Solo se comunican entre si las minúsculas capitales fantasmas de cada aimag (provincia) mediante caminos de ripio. La forma de moverse acá es a dedo o juntarse con un par de personas que quieran visitar los mismos lugares y alquilar un jeep, obviamente ruso, con el chofer, lo cual puede ser bastante caro. Si la idea es ver "todo" lo que Mongolia tiene para ofrecer se necesita tiempo y por sobre todo paciencia, mucha más de la que yo dispongo. Para recorrer se pueden elegir dos opciones...la fácil, sin contratiempos pero a la vez muy costosa es sacar un tour con todo incluido o la que elegí yo, hacerse uno su propio itinerario y tratar de seguirlo como se pueda a pesar de las dificultades que el transporte ofrece.

La mayor parte de la población local es nómada y todos viven del ganado, por lo que se van trasladando dondequiera que haya algo que pastar. Todos incluso en la capital viven en gers (una especie de carpa circular), el cual se arma y desarma facilitando así su traslado. Yo tenía ganas de ver como era vivir de esa forma y quería conocer un poco las costumbres locales así que le pregunte a los dueños de la casa donde me estaba hospedando si podía visitar a los padres de cada uno en el interior del país y no tuvieron ningún inconveniente. Me escribieron dos cartas, una para cada pareja, explicándoles quien era, de donde era y principalmente que hacia ahí . Todo esto porque no existe el teléfono mas allá de la capital y no tenían forma de avisarles que estaba yendo para allí.

Bueno, mi "aventura" comenzó a 250 Km. de U.B, unas 6 horas de viaje. Primero fui a visitar a los padres de Oyuna, la dueña del guesthouse. Su ger quedaba en un valle entre las montanas y una parte del desierto que se llama pequeño gobi o golden gobi (es como un desierto en miniatura), el cual debe tener no mas de 10 Km. cuadrados. Me recibió una pareja, ambos arriba de los 75 anos y sus dos nietos de 9 y 14. El señor era entrenador de caballos y ex campeón nacional de lucha (el deporte mongol por excelencia) y el de 9 años campeón de carreras a caballo (la edad para ser jockey es entre los 8 y los 14). Pase ahí 6 días y 5 noches que si bien fue una experiencia inolvidable pareció no pasar más. El que vivió alguna vez en el campo sabrá entenderme, una hora ahí debe ser como 5 en la ciudad. Tanto asi que llega la noche y uno no se acuerda lo que hizo a la mañana y no precisamente porque haga mucho, todo lo contrario, sino porque los días son eternos y el pasado es mucho mas pasado. De mas esta decir, que no tienen electricidad, ni baños (hay que alejarse un poquito y ahí a plena luz del día, hacer lo que se necesite hacer), ni siquiera agua. Así es, no tienen heladeras, no se bañan, no se lavan los dientes y no hacen todo lo que Uds. se pueden imaginar con esas cosas que a ellos les faltan. De noche a la luz de las velas se comía todo a base de leche y para tomar, solo hay leche que puede ser tanto de vaca (zuu) como de caballo (airag) . Esta ultima, es la bebida por excelencia, se deja fermentar, se revuelve todo el día y como producto terminado queda un líquido viscoso, salado y con 3 % de alcohol. Les puedo asegurar que no quieren probarla. Volviendo al tema comida, me la pase comiendo arroz con leche (frió o caliente, dependiendo de como estaba el día), arroz con leche y carne secada al sol, fideos con leche y la misma carne, yogur, una especie de panqueques que se hace con la nata que sobra de la leche hervida y todo lo que se puedan imaginar que se puede hacer a base de leche. Si todo esto a alguno le sigue pareciendo tentador créanme que no lo es después de 6 comidas diarias. Ah! olvide decirles eso, el día es tan exageradamente largo que se desayuna tipo 8.30, se vuelve a desayunar a media mañana, se almuerza, se merienda doble turno y se cena.

El primer día recurrieron a mi (mala idea) para pedirme si podía arrear las vacas y las ovejas. Sin mucha autoridad, pude hacerlo. Mi presencia no les imponía mucho respeto pero me tuvieron piedad y me hicieron caso. A la hora de dormir, era tal el olor a animal que tenia encima y como les dije no había agua que me las ingenie para higienizarme con Off. De la comunicación no hay mucho que decir, ellos no hababan ingles y yo menos mongol así que con gestos u onomatopeyas nos pudimos entender. A la hora de irme, solo estaban los viejitos (los nietos se habían vuelto a la capital para empezar la escuela) quienes me despidieron entre lagrimas. Prometí enviarles las fotos que me había sacado con ellos, la cual es la forma que se utiliza acá para agradecer, ya que muchas veces no quieren aceptar la plata que uno les pueda ofrecer.

De ahí partí para Kharkorum, la antigua capital del imperio mongol. Esta tiene no más de 5 cuadras y todas de tierra. Pero al menos tenían electricidad para cargar mis baterías por unas horas. Pase ahí la noche disfrutando de los placeres mundanos, una Coca Cola bien fría, un plato de goulash (comida típica húngara que adoptaron los mongoles como propia), snicker y por supuesto del baño mongol, que no es mas que una casilla con un agujero (algo de privacidad no venia nada mal). Para hablar por teléfono, el único que había in town, había que trasladarse al correo y hacer cola para llamar. Uno tenia que sacar turno y aguardar que lo llamaran. Por supuesto que algo llamado internet no les sonaba ni familiar.

A la mañana siguiente, partí hacia Bat Olzi, un pueblo perdido en medio de las montañas, donde viven los padres de Gana (el otro dueño del guesthouse). En mi afán por hacer mas venturosa mi aventura y porque no ahorrarme unos togrogs (la moneda) decidí ir en moto, por supuesto de fabricación rusa. Le pague a un tipo cualquiera para que me lleve y acepto si problemas. Lo que yo no sabia era que Bat Olzi quedaba a 4 horas de camino de piedras (así es nada de tierra, solo piedras) entre las montañas y lo que tampoco me di cuenta es que la tarea de elegir un chofer no era tan simple como yo creía. El chofer a elegir debía ser flaco y ágil. Me confundí, que le voy a hacer, el que seleccione debía estar arriba de los 120 Kg. y tenia su trasero verdaderamente grande, por lo que no avanzábamos muy rápido y para mi persona no quedaba mucho espacio en el asiento. Pero bueno, la aventura estaba y una vez en la vida no esta mal sacrificarse.

Finalmente llegue a Bat Olzi, me esperaba otra pareja, esta creo que mas avanzados en edad, debían rondar ambos los 80. Lo bueno fue que ellos si tenían agua, si tenían snickers, pero no electricidad. La otra buena nueva fue que tenía mi propio ger. Pase ahí la noche, otra vez comiendo arroz con leche y carne. A la mañana siguiente, camine durante 2.30hs para llegar a un rio donde podía pescar. Aunque no lo crean, con un palo, un poco de línea y un grillo (grasshopper) pude sacar lo que mas tarde se convertiría en mi cena. Cociné el pescadito tempranito y casi sin fuerzas después de los 22 Km. que camine para ir y volver. Como les contaba al comienzo, pude dormir ahí una noche mas y decidí volverme, lo cual creo que fue acertado, porque la temperatura por estas latitudes esta empezando a bajar rápidamente. En un mes y medio probablemente pase la línea de los 30 bajo cero. Por supuesto que volver no me iba a resultar nada sencillo, tuve que despertarme a las 5 AM para tomar un colectivo directo a UB. Eso de directo, es un decir, digamos que fue mas o menos directo. Lo malo fue que fueron 11 horas por caminos en bastante mal estado, en un micrito que nada tiene que envidiarle a los chicken buses de los países centroamericanos. La buena noticia es que llegue, lo cual es lo más importante.

A pesar de todos los inconvenientes y percances que pude haber sufrido, pasé en el interior de Mongolia una experiencia increíble, que no voy a olvidar jamás en la vida.

Bueno eso es todo desde acá.

Beso a todos

Yo